Te conocí siendo un nene y te dejé hecho un hombre. Y aunque quieras darme celos a mi no me importa; siempre seré tu amor no me bajo de mi soga, acordate de esa hoja que me escribiste vos, en donde me decías que tu amor soy yo. Ya no sos mi vida, ya no sos mí. Ya no sos el dulce de mi corazón. Hoy me asombra saber que ayer me dolió ganar este juego que perdiste vos! Ya no sos mi vida, ya no sos mí. Ya no sos el dulce de mi corazón. Que seas feliz si tenes un nuevo amor, no te guardo rencor. Te deseo lo mejor; y a esa chiquilina sería entendible que con tal de olvidarme le pidas cosas imposibles: Que te bese en un lugar donde no lo hice yo, o te haga llorar en la cama haciéndote el amor. Podes pedirle tal vez que te enseñe a sentir, que te diga cerra los ojos y de amor te haga morir. Que te abrase por la espalda acariciándote el pelo o cuando esté dentro de ti te haga sentir el cielo. Es imposible que olvides esos momentos de pasión, si todo lo que haces con ella a vos te lo enseñé yo. Por eso nunca más salgo de tu corazón porque yo marqué tu vida, y esa marca vive en vos.